Psicóloga sanitaria especializada en adultos
Te acompaño a entender qué te ocurre y a trabajar por tu bienestar. No solo hablaremos: trabajaremos de manera concreta en las causas de tu malestar.
El malestar que puedas estar sintiendo ahora se puede trabajar, así que vamos a por ello.
Reserva tu primera sesión gratuitaSiempre y cuando haya malestar, pero también cuando queramos potenciar habilidades o cambiar formas de gestión.
Estas son algunas de las problemáticas en las que ya he trabajado.
Además, estoy especializada en acompañar en procesos de preparación del MIR. Es alucinante cómo el estudio puede ser trabajado a través de la psicología.
No pasa nada. En la primera sesión gratuita evaluamos qué te gustaría trabajar y, si no te sientes cómod@ o veo que no estoy formada en ello, te puedo recomendar a algún profesional especializado.
Para que me cuentes con calma qué necesitas, resolver dudas y que ambos valoremos si encajamos bien trabajando juntos.
Hablaremos de lo que te gusta, de tus amigos, familia, salud física, de cómo duermes, de tu alimentación, hábitos, momentos de desconexión, terapia previa si la ha habido...
La psicología no es hablar por hablar (para eso están las amigas). Planteamos entre ambos qué quieres de la terapia. Los objetivos son movibles y se pueden añadir más por el camino. "No sé por qué, pero me siento triste y quiero averiguar por qué" "No me entiendo y no sé bien qué quiero o cómo me siento"
Una vez planteados los objetivos, empezamos a trabajar en ellos.
A través de una videollamada de Google Meet, que cuenta con protección de datos.
Sí, la investigación demuestra que produce resultados equivalentes en la mayoría de los problemas. Además, facilita que nos conectemos desde cualquier lugar y sin perder tiempo en traslados.
Conductismo a través del análisis funcional de la conducta.
Trabajo desde el conductismo a través del análisis funcional de la conducta como herramienta. Esta corriente trata a la psicología como la ciencia del comportamiento que es. Gracias a su rigor experimental, cuenta con una sólida base de evidencia científica, completamente replicable y sistemática.
Entiende que las personas tenemos una historia de aprendizaje donde hemos aprendido muchas cosas.
Un ejemplo puede ser el sentirnos mal cuando hablamos y expresamos nuestra opinión, ya que callando aprendimos a evitar una consecuencia negativa (que nos gritaran, nos hablaran mal o nos castigasen...). Este es un simple y muy resumido ejemplo de una gran complejidad de comportamientos y mecanismos que actúan entre ellos.
Esta historia de aprendizaje es súper amplia y determina e influye en nuestras conductas actuales. Entender el comportamiento y cómo lo hemos adquirido es crucial para saber qué modificar a la hora de sentirnos mejor cambiando nuestras conductas.
Hola, soy Manuela Carnicero. Aquí puedes leerlo todo o ir directamente al apartado que más te interese.
El cine, las flores, cocinar, el deporte, las charlas largas con amigos y el silencio en casa. Y la psicología, mi mayor pasión.
(Tal vez sea un tostón o demasiado largo para lo que hoy en día se estila en las páginas web. Si te lo parece, puedes ir directamente a la parte que más te interese o preguntarme personalmente a través de mi contacto.)
Tengo 27 años y me gustan el cine, las series, la música, la tranquilidad, pasar tiempo conmigo misma, las charlas interesantes con amigos, el deporte, cocinar, las flores, hacer puzzles y vivir con silencio en casa, entre otras cosas.
A día de hoy, puedo decir que tengo la gran suerte de dedicarme a mi mayor pasión: la psicología.
No siempre tuve claro que este sería mi camino. De hecho, mi primera opción fue estudiar Artes Culinarias en el País Vasco. A pesar de lo convencida que estaba, el primer año me di cuenta de que aquello no era lo mío. Volví a casa y recuerdo hacer una lista con todas las carreras que podía hacer en mi ciudad e ir descartando hasta quedarme con la que menos me disgustaba: Psicología.
Empecé la universidad sin demasiada ilusión, pero poco a poco me fue gustando cada vez más. Durante esos años la compaginé con distintos voluntariados. Trabajé con niños en riesgo de exclusión social y colaboré en una asociación para personas con trastorno bipolar y sus familias, donde además realicé mis prácticas universitarias.
Al terminar decidí preparar el PIR, ya que siempre me ha gustado estudiar y quería dedicarme a "la parte más compleja de la psicología, con los casos más avanzados", o al menos así lo veía en aquel entonces.
Durante la preparación hice mis primeras entradas a una unidad de hospitalización de salud mental, donde realizaba desahogo emocional con los pacientes: espacios en los que podían expresar cómo se sentían y hablar de aquello que estaban viviendo. Fue una experiencia apasionante. Recuerdo salir llorando los primeros días por el gran impacto emocional que puede suponer el primer contacto con la salud mental dentro del sistema sanitario público.
Continué estudiando hasta que llegó mi primer examen. Aprobé, pero sin plaza, para sorpresa de nadie en una oposición tan difícil. Para el segundo año decidí compaginar la preparación del PIR con el Máster en Psicología General Sanitaria, para tener una segunda opción laboral en caso de no conseguir la plaza.
Cursé el máster en Madrid y me encantaba asistir a clase. Soy esa persona que se sienta en primera fila y hace muchas preguntas a los profesores. Como suele pasar cuando disfrutas algo, el curso pasó volando. Mientras tanto me presenté a mi segunda convocatoria del PIR y también cursé un máster online de Intervención en Salud Mental.
Decidí hacer mis prácticas del máster en un psiquiátrico de larga estancia de trastorno mental grave. Empecé muy ilusionada hasta que me di cuenta de que el trato hacia los usuarios no era del todo respetable; al final vi a una empresa grande actuando en su propio beneficio aunque eso supusiera actuar en detrimento del usuario. Hablé con las psicólogas del centro, les comenté algunas situaciones que había observado y ellas mismas me invitaron a marcharme.
Para poder terminar el máster tuve que buscar unas prácticas fuera de convenio. Y fue entonces cuando encontré un grupo de psicólogos conductuales que me abrió las puertas al análisis funcional de la conducta.
Este momento supuso un antes y un después en mi forma de entender la psicología. Descubrí que las conductas o los síntomas que veía en las personas no eran más que el resultado de un contexto y de una historia de aprendizaje. El comportamiento es explicable y, por tanto, modificable si logramos identificar qué antecede a la conducta, qué hace que se mantenga y qué función está cumpliendo.
A partir de ese momento tuve claro a qué quería dedicarme: a la psicología clínica desde el conductismo radical, utilizando el análisis de conducta como principal herramienta de trabajo. Y aquí sigo, aprendiendo y estudiando todo lo que puedo por mi cuenta.
Como curiosidad personal, me fascina la relación entre el cuerpo y el cerebro, especialmente la sintomatología psicosomática y todo lo que aún nos queda por comprender sobre ella.
Quería trabajar desde una forma muy concreta de entender la psicología. Al terminar el máster envié currículums a distintos centros, pero, como ocurre con muchos profesionales al empezar, la falta de experiencia hizo que no encontrara un lugar donde pudiera desarrollarme como quería.
Fue entonces cuando decidí emprender por mi cuenta. No fue una decisión sencilla. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que tener mi propia consulta me permitía trabajar de una manera muy coherente con cómo entiendo la psicología: dedicando a cada persona el tiempo que necesita, siguiendo el enfoque en el que creo y manteniendo la libertad para continuar formándome y hacer las cosas de la forma que considero más útil para quienes acuden a sesión.
El camino no ha sido fácil, pero, mirando atrás, creo que fue una de las mejores decisiones que he tomado. A día de hoy trabajo por cuenta propia y disfruto de ello.
Soy la psicóloga que soy gracias a las personas que han confiado en mí y a todo lo que he aprendido con ellas. No puedo estar más agradecida por todo lo que hemos construido juntos. Cada proceso me ha enseñado algo diferente y, aunque espero haber contribuido a mejorar sus vidas de alguna manera, estoy segura de que ellas también me han ayudado a crecer, tanto personal como profesionalmente.
(Tal vez sea un tostón o demasiado largo para lo que hoy en día se estila en las páginas web. Si te lo parece, puedes ir directamente a la parte que más te interese o preguntarme personalmente a través de mi contacto.)
En mis sesiones no hacéis monólogos mientras yo me limito a preguntas cortas del tipo "¿y cómo te hace sentir?". Eso también, pero mucho más. La interacción es natural: a veces hablo yo más y os toca aguantarme, a veces habláis más, a veces es a medias. El trabajo es de dos: aunque yo guíe, vosotros sois quienes trabajáis de manera activa.
La sesión es un espacio seguro y abierto donde poder estar sin exigencias, que ya bastantes tiene la vida. Podéis tomar café, comer, matcha… Si estáis a la espera de una llamada, podéis dejar el móvil en sonido y avisarme al inicio. Todo lo necesario para estar cómodos y sacarle el máximo partido a la hora.
Hablamos usando el lenguaje de manera natural. No hace falta hablar fino ni "correcto". Buscamos expresarnos como estemos sintiendo.
Trabajo desde la confianza y la sinceridad mutuas. Para mí es importante que podamos hablar con honestidad sobre lo que está ocurriendo en las sesiones, sobre lo que pensamos y sobre si lo que hacemos nos está resultando útil.
La duración es de una hora, y me gusta que sea así. Pero si al final de la sesión estamos en un momento más complicado o sensible, no desaparezco sin más dándome igual cómo os dejo.
Mi principal motivación con vosotros es la modificación conductual: venimos a trabajar sobre aquello que quieres cambiar y a entender qué está ocurriendo para poder conseguirlo. Si en algún momento veo que no avanzamos, seré la primera en plantearlo, porque algo estará fallando y habrá que evaluar qué.
Me gusta que cuestionemos las cosas. Venimos a entender lo que hacemos, los comportamientos; no nos vale quedarnos con teorías si no las entendemos, ya que de nada serviría a la hora de aplicar el conocimiento. No vamos a hacer por hacer porque lo diga yo: quiero que entendamos por qué hacemos cada cosa y que podáis cuestionar incluso lo que digo yo.
He pasado por varios procesos psicológicos y entiendo de manera personal lo que es invertir tiempo, dinero y esfuerzo en terapia, así que todo en mis sesiones está dirigido a sacar el máximo provecho a lo que hacemos.
Ofrezco un servicio a una demanda personal, que terminamos por consensuar en sesión. No vengo a adoctrinar con mi forma de ver la vida.
Mis herramientas son principalmente el lenguaje y la comunicación con vosotros, pero también uso otras cuando son útiles: un autorregistro online para situaciones de malestar y un documento compartido en Google Drive donde registramos, si quieres, el trabajo y los análisis de las sesiones. A veces mando tareas, para reflexionar o para aplicar lo planteado en sesión y trasladarlo a tu contexto. Por ejemplo, en un caso de miedo a hablar en público, especificaremos cómo ir exponiéndose a esas situaciones poco a poco.
Si siento que tu demanda excede a mi preparación, no dudaré en derivarte. Trabajar bien también significa saber cuándo puedo ayudarte y cuándo no.
Si después de leer esto piensas que esta forma de trabajar tiene sentido para ti, entonces probablemente merezca la pena que nos conozcamos.
No hay un número fijo de sesiones; todo depende de nuestros objetivos de terapia y de la evolución de cada persona. En la primera sesión gratuita te puedo guiar sobre la duración de tu propio proceso.
Sí, y es bastante frecuente que durante el proceso vayamos descubriendo nuevos temas o cuestiones en los que, si quieres, podemos trabajar también.
Absolutamente nada.
Podrás preguntarme todas las dudas concretas en la primera sesión gratuita. Si tras esa sesión, o en cualquier momento del proceso, no encajamos, puedo ayudarte a encontrar otra persona u otra forma de trabajo que se ajuste más.
¿Tienes alguna otra pregunta? Escríbeme a través del formulario de contacto.
Si has trabajado conmigo, me encantaría leerte. Tu experiencia puede ayudar a otras personas a dar el paso.
Agenda completa a día de hoy. Escríbeme a través del formulario de contacto y te aviso en cuanto haya disponibilidad para tu primera sesión gratuita.
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